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miércoles, 5 de diciembre de 2018

Sí a los nervios escénicos




La ansiedad

El miedo escénico es uno de los elementos más destructivos en la actuación en público. Se le culpa a los nervios, pero su raíz está en las inseguridades que desarrollan algunos músicos, otros artistas y personas que se exponen ante un público. Por parte de quienes padecen problemas de ansiedad escénica existe la certeza que representa una deficiencia, es algo que incomoda y avergüenza por demostrar inseguridad física y mental. Los síntomas de la ansiedad son varios, en general se siente una falta de confort físico, tales como: tener las manos frías o sudorosas, agarrotamiento, temblor en manos o piernas, boca seca, dolor de estómago, se dispara la adrenalina, se acelera la respiración y el pulso cardiaco, entre otras. Bajo esta situación, los músicos tienen que tocar pasajes complicados, lo que aumenta la sensación de ansiedad. Se podría decir que, el miedo escénico es simplemente una exageración de estos síntomas.

Resulta oportuno aclarar aquí la diferencia entre ansiedad y miedo. Cuando lo que se experimenta es un estado de miedo, su desencadenante es sobre algo específico, existe un peligro real y es fundamental para la supervivencia. En cambio, la ansiedad es una reacción sobre algo más vago, es un sentimiento de incertidumbre y falta de seguridad frente al peligro.

El peligro es el recital en sí mismo

La ansiedad es un estado inherente al ser humano. Tener nervios ante una exposición pública es normal y muy beneficioso. Estar ansioso por tocar crea una cierta fuerza conductora que es positiva para el músico. Donde la ansiedad empieza a ser un problema es cuando la actuación en público se visualiza como un peligro y los nervios no se pueden controlar, convirtiendo la experiencia del escenario en una pesadilla, por no saber revertir la energía generada por la adrenalina en algo positivo.

Ante la expectativa de una exposición pública, empiezan a surgir preguntas, tales como: si me saldrá bien la audición, el concurso, el examen, si me cogerá este buen profesor, etc; de este modo, se van creando los primeros miedos e inseguridades. En el caso de algunos violinistas solistas, aparecen varios miedos referidos a la técnica: en los pasajes rápidos, en las posiciones agudas, si el sonido será lo suficiente potente, si se acertarán los cambios de posición lejanos, si fallará la memoria, si se estará cómodo con el instrumento, etc. Incluso, se dan casos de violinistas que experimentan la sensación de como si se les fuera a caer el violín o el arco. Las causas de la ansiedad pueden ser varias y se pueden agrupar en tres categorías: Físicas, Mentales y Sociológicas.

Los músicos ante su público 

Los violinistas como músicos y artistas que son, trasmiten las obras maravillosas compuestas por los grandes músicos y por tanto, se les presume unas capacidades extraordinarias como, la creatividad, imaginación, arte que les convierte en personas que conectan, comunican y hacen vibrar al público.

Cada vez hay menos de estos artistas. Quizá, esta escasez haya que encontrarla en las aulas, que por parte de padres y educadores demandan mayor éxito y perfección técnica dejando de lado la parte artística e imaginativa, de disfrute y comunicación del alumno. El mundo de los músicos está impregnado de continuas conductas competitivas que hace que trasciendan al público. Así, estos en lugar de disfrutar el concierto, van a juzgar y a comparar. Sólo hay que ver la actitud que tiene el público que asiste al teatro o el que que asiste a un concierto de música clásica. El público de música clásica viste muy rígido y formal, está serio y circunspecto mientras que el del teatro está allí para disfrutar y esto se ve también en la forma exterior de expresarse.

Claves para gestionar positivamente los nervios

Aunque la situaciones son únicas e incomparables, nos puede dar una clave la actitud que adoptan los violinistas gitanos húngaros. ¿Por qué no se les ve angustiados, y demuestran placer al tocar? Una respuesta puede ser porque no tienen más obligación que la de comunicar. Están libres del comercio musical y no han estudiado con métodos rígidos, su 
postura es flexible, no hay rigidez ni estatismo porque tocan con total libertad de movimiento, la música les sale del cuerpo al tener un gran impulso rítmico que nace de dentro y que se convierte en energía expresiva

Establecer un equilibrio corporal, fluidez de movimientos junto con un buen ritmo

Al hilo del párrafo anterior, una de las prioridades que hay que enseñar a los alumnos será la de establecer, desde el comienzo, una posición equilibrada con el instrumento que genere la libertad de movimientos. Se deberá prestar atención y revisar continuamente la colocación del violín y la postura corporal para que esté flexible. Cuando el cuerpo adopta una postura rígida origina tensión y puede ser uno de los motivos de la aparición de la ansiedad. La finalidad será conseguir que el instrumento sea como una prolongación del cuerpo, que no necesite ser sujetado, sino que se toque a través de él. Simultáneamente con la adquisición de una buena posición con el instrumento, se educará al alumno para que logre un buen pulso y un dominio del ritmo; para que consiga una buena coordinación, respiración y origine un buen impulso musical desde su interior. El equilibrio corporal, el estudio del movimiento y la educación rítmica son la base para un buen desarrollo técnico y musical, tal como expone Paul Rolland en su método “The Teaching Action in Violin Playing”. Del mismo modo, como dice Kato Havas, cantar ayuda a relajar la tensión y a controlar la ansiedad, además de ser un buen recurso que nos conduce a nuestro interior donde se genera el impulso musical. Cantar es el camino para hacernos músicos primero y luego violinistas.

La atención y la concentración como base para mantenerse enfocado

Poseer buenos hábitos de estudio es importantes para dominar un instrumento y por tanto, rebajar la tensión que se experimenta al tocar en público. El estudio debe ser regular, de nada sirve estudiar un día mucho y los días siguientes nada. La regularidad le va a dar al estudiante control y un buen desarrollo en el aprendizaje de su instrumento. La planificación del trabajo diario no sólo deberá constar del estudio dirigido a dominar el instrumento y el estudio de la música a interpretar, sino también deberá dedicar un tiempo al entrenamiento de la interpretación, donde se trabaje la representación tal como se desea hacerla en público. Un buen recurso será grabarse en audio o en vídeo con regularidad.

Es conveniente, tanto en la sesión de práctica como durante las clases que se reciban, mantener un buen estado de atención para analizar y extraer información de todo lo que ocurre, no dejando pasar errores sino identificando cada uno de ellos, sabiendo por qué ocurren y buscando soluciones. Este tipo de  enfoque en el estudio diario es un buen entreno para el desarrollo de la concentración y para mantenerse enfocado en la tarea. Además, el desarrollo de esta capacidad es de gran importancia en la actuación en público. Las personas que demuestran no tener miedo escénico están concentradas en dar, tienen mucha disciplina mental y física y gran precisión técnica. Si bien es cierto, la concentración no aparece de la nada, esta deberá ser trabajada a lo largo de cada clase y cada sesión de práctica. Cabe mencionar también que, es de vital ayuda tocar frente a los compañeros de clase regularmente, porque permite a los alumnos conocer y medir el grado de seguridad que hay que tener para salir y tocar en público.

Comunicación y autenticidad

Frecuentemente, se ocupa la mente en pensamientos negativos que no ayudan a estar enfocado en la música, ni tampoco en lo que se tiene que comunicar, como por ejemplo: luchar por no estar nervioso, que no suden las manos, estar pendiente del qué dirán, las críticas, querer tener éxito, etc.; en vez de enfocar la mente en la música y dejar que la mente y el cuerpo entren en sintonía con la expresión y la belleza de la música que se va a interpretar. Otras interferencias que suelen aparecer son pensamientos tales como, que se van a fallar tales o cuales pasajes, restando confianza y creando inseguridades. Generalmente, si se ha trabajado la obra a conciencia, si los pasajes salen satisfactoriamente, si están seguros y no hay dudas sobre ellos, no deberían aparecer problemas en público. No obstante, ayuda aceptar que los errores pueden aparecer, sólo hay que entender que de los errores aprendemos porque nos proporcionan información para seguir mejorarando todos los días. Si ocurren, no deberían magnificarse ni darles una importancia exagerada. Desde luego, no se puede salir a escena pensando sólo en la parte mecánica. A parte de la preparación técnica exhaustiva, la preparación también tiene que ser musical. Se debe conocer bien la obra, su estructura, los recursos expresivos que la obra plantea, cómo y qué se quiere comunicar en cada momento. En este mismo sentido, trabajar en la propia expresión y entendimiento de la obra es esencial para que el resultado sea auténtico y se toque con mayor convicción y libertad. Por el contrario, copiar versiones de otros sólo crea en los alumnos inseguridades y falta de confianza en la capacidad creativa de ellos mismos

Lo importante no es uno mismo, es la música

Cabe agregar que, el crecimiento técnico y musical está relacionado con la imagen que se tenga de uno mismo; cuanto más ajustada se tenga esta imagen personal, tanto mejor se enfocará el trabajo y se avanzará en la línea correcta. La aceptación de lo que se es sin pretender dar una imagen equivocada de lo que no se es, ayuda no sólo a aceptarse sino también a aceptar que siempre hay alguien mejor. Esto es relevante cuando hay que exponerse en público; en el momento de la actuación, no hay que demostrar nada, tan solo dirigir el pensamiento hacia el objetivo que es la música, dar, comunicar y emocionar. Con esta intención será más fácil mantenerse enfocado y se dejará de estar pendiente de uno mismo.

Podríamos relacionar este pensamiento con el concepto de la escucha de nuestra voz interior. Kato Havas, en su libro “Stage Fright”, lo expresa del siguiente modo: “La escucha interior se produce siempre un paso por delante del momento actual de lo que se está tocando. Esto origina que la mente esté ocupada conjugando la información que ha sido absorbida y recogida en la imaginación sobre la obra. Por tanto, la escucha y su naturaleza creativa va siempre por delante del tocar”. Cuanto más se utilice la escucha interior tanto más se aprende a olvidarse de cuestiones superfluas, tales como, mi técnica, mi sonido, las impresiones que los demás tienen sobre mi manera de tocar, el éxito, etc., hasta que uno llega a olvidarse de si mismo en favor de la música.

Conclusión 

Son varias las causas y las razones que aparece el miedo escénico y cada persona puede tener las suyas propias. Aquí, sólo se ha visto algunas de las causas posibles, quizás las más comunes. No obstante, podremos erradicar el miedo escénico canalizando adecuadamente la energía y así cumplir con nuestro objetivo, a saber, dar a la gente que nos escucha, a través de la música, una comprensión de ellos mismos, y elevarlos estética y emocionalmente en el disfrute de la música.
Finalmente, diremos que los nervios deberían ser nuestros aliados y darles la bienvenida cada vez que aparecen al tocar públicamente. Son positivos y una fuente de energía en el momento del escenario, nos dan vigor y fortaleza para tocar, nos hacen estar alertas y muy sensibles a la música.

Lecturas recomendadas

ROLLAND, PAUL. (1974,1986) The Teaching Action in String Playing. University of Illinois String Research Project. USA: Boosey and Hawkes

KATO HAVAS (1973) Stage Fright its Causes and Cures With Special Reference to Violin Playing. London: Bosworth & Co. Ltd

FERNANDO RAMOS LEAL, Cómo Superar el Miedo Escénico para Músicos. Publicado por Jesús Fernández, Deviolines.com

domingo, 31 de diciembre de 2017

Estrategias para una buena postura



Para que la técnica y la música que se interprete sea correcta, nuestro cuerpo tiene que adoptar una postura equilibrada y libre de tensiones, favoreciendo que cada parte del cuerpo se pueda mover en todo momento. La carencia de movimiento crea tensión. Muchos de los problemas técnicos tienen su origen en una deficiente postura y equilibrio corporal. 

La Postura es una parte de la técnica que se irá ajustando a medida que se van añadiendo nuevos conocimientos y movimientos a los ya incorporados. Por tanto, su revisión será continua. Especial atención se hará en los primeros cursos de grado profesional cuando los alumnos adolescentes entran en el período de crecimiento, muchos de ellos crecen muy rápido y este cambio brusco hace que deban ajustarse a las nuevas medidas, distancias, los brazos se alargan y todo es un poco diferente con respecto a etapas anteriores, las percepciones cambian. Con el crecimiento también se ha de sumar el cambio de instrumento por otro mayor, que los alumnos necesitarán adaptarse a él.



Para sentar la base de una buena técnica, los alumnos deberán tomar conciencia de su postura  revisando continuamente lo siguiente:

  • Tocar con la mejor postura...buena colocación de los pies, rodillas relajadas.
  • Tocar con la mejor posición de la cabeza, cuello y hombros.
  • Tocar de pie con una posición de la espalda activa.
  • Tocar e ir cambiando el peso de un pie a otro.
  • Tocar sintiendo el peso del brazo derecho y manteniendo relajado todo el brazo, la mano, los dedos y en especial el pulgar.
  • Tocar manteniendo el brazo izquierdo y el pulgar relajados.
  • Equilibrio correcto de la mano derecha en el talón y en la punta.
  • Equilibrio correcto del brazo, mano y dedos izquierdos
  • Correcta posición de la mano izquierda en el violín.
  • Mantener la boca y la lengua relajadas.
  • Tocar  levantando y dejando caer la cabeza suavemente.
  • Tocar moviendo la cabeza lentamente de derecha a izquierda.
  • Pensar en los aspectos que tu profesor te dice para mejorar.
  • Pensar en los aspectos que tú quieres mejorar.


martes, 23 de mayo de 2017

Estrategias de Estudio: Ritmo

Cuando existe un pasaje dentro de las obras o estudios que contiene un problema rítmico, podemos abordarlo de diferentes maneras para comprenderlo y solucionarlo. Aquí dejo algunas sugerencias de cómo estudiar dicha problemática.

1- Dividir por tiempos los sitios donde hay un problema rítmico en la partitura.
2- Cantar el pasaje marcando los tiempos del compás, dirigiendo o haciendo palmas.
3- Tocar el ritmo en una cuerda al aire.
4- Tocar el ritmo en una cuerda al aire y marcar el ritmo con el pie en los pulsos.
5- Tocar el ritmo en una cuerda al aire y contar en voz alta los pulsos, 1,2,3
6- Tocar el ritmo en las diferentes cuerdas al aire en el que aparece el pasaje.
7- Tocar el ritmo en las diferentes cuerdas al aire en el que aparece el pasaje y marcar las subdivisiones con el pie.
8- Tocar el pasaje con las notas pero, transformando los valores de las notas a un valor más lento, con metrónomo. Si el pasaje está en semicorcheas y corcheas, tocarlo en corcheas y negras.
9- Tocar igual que el ejercicio anterior contando en voz alta cada pulso.
10- Tocar sólo las notas donde cae el pulso.
11- Tocar sólo las notas donde cae la subdivisión del pulso.
12- Tocar sólo las notas que forman un tiempo y la primera nota del siguiente pulso y colocar una pausa. Repetir la fórmula para cada pulso.
13- Tocar el pasaje con las figuras escritas y contar los pulsos ( 1,2,3 )
14- Tocar el pasaje con las figuras escritas y contar los pulsos subdividiendo ( 1y2y3y )
15- Tocar el pasaje con el metrónomo en el pulso.
13- Tocar el pasaje con el metrónomo en la subdivisión del pulso.
16- Tocar con diferentes ritmos para la coordinación entre las dos manos. (Largo-Corto; Corto-Largo; Largo Corto Corto; Corto Largo Largo; etc.) Aplicar diferentes ligaduras.

lunes, 6 de marzo de 2017

Estrategias de Estudio sobre la Afinación

Cuando se trata de aprender nuevo repertorio, el alumno se enfrenta a una serie de retos, pasajes de la obra que presentan dificultades como de, coordinación, afinación, sonido o ritmo que hay que solucionar. Ante un pasaje problemático, habrá que descubrir dónde se producen los errores técnicos. Normalmente, los errores se producen entre dos notas, la tarea será detectar estas notas, el por qué se produce el error y encontrar los métodos adecuados de trabajo para solventarlo. El avance que el alumno haga dependerá de la calidad de su estudio diario.


En este primer artículo sobre las estrategias de estudio, nos centraremos en el tema de la afinación. Para este fin,  he preparado unas cuantas estrategias sobre cómo abordar el trabajo de la afinación.
Elegir de la lista 5 estrategias cada vez y practicarlas despacio entre 10 y 20 veces cada una, escuchar cada repetición y pensar en cómo se podría mejorar la siguiente repetición. El aprendizaje instrumental tiene un alto componente motor, es por eso que la repetición es imprescindible para desarrollar las destrezas motoras y para adquirir comprensión, seguridad, perfección, habilidad y respuesta automática.


Afinación, aprender secuencia de notas.


  1. Cantar el pasaje con buena afinación y memorizar. Mucha atención hay que tener cuando se producen grandes saltos.
  2. Marcar en la partitura donde hayan semitonos en el pasaje.
  3. Tocar cada nota en un arco y despacio.
  4. Tocar la primera nota de cada pulso/compás/ más larga, luego la segunda, la tercera y así sucesivamente.
  5. Comparar las notas GDAE del pasaje con las cuerdas al aire.
  6. Comparar todas las mismas notas, comprobar que tengan la misma afinación.
  7. Colocar las notas de un pasaje por orden ascendente desde la más baja hasta la más alta y repetir esta secuencia 1234/4321 20 veces.
  8. Colocar las notas de un pasaje en orden, como la estrategia anterior y realizar diferentes patrones con los dedos. Ejemplo: 1324, 2143,1432, 1423, 2413, 2431....
  9. Ligar de dos en dos las notas del pasaje encadenándolas. Ejemplo: A, AC, CE, EF, FD,DB.....
  10. Buscar la tónica y tocarla con el afinador mientras se tocan con el instrumento todas las notas del pasaje, escuchar cada intervalo que se produce.
  11. Buscar todos los intervalos de 4ªs y 5ªs del pasaje y afinar estos intervalos.
  12. Tocar el pasaje con el ritmo escrito suelto y ligado a la mitad de velocidad ( si el pasaje está en semicorcheas tocarlo en corcheas) con metrónomo.
  13. Tocar el pasaje como esté escrito, con metrónomo empezar despacio e ir subiendo la velocidad.
  14. Identificar los cambios de cuerda de cada pasaje. Aislar las dos notas que producen un cambio de cuerda, mantener ambos dedos y tocar las 2 notas como una doble cuerda. Preparar la mano y el dedo que cambia de cuerda. Repetir este paso.
  15. Identificar los cambios de cuerda de cada pasaje. Parar en cada cambio de cuerda, tocar todas las notas que están en una cuerda, parar en el siguiente cambio de cuerda, tocar las notas de la siguiente cuerda. Más adelante tocar el pasaje como está escrito.
  16. En los cambios de posición aislar cada cambio y practicarlo por separado, observando que los dedos estén ligeros en posición de armónico en el momento del cambio. Luego insertar las demás notas
  17. En los cambios de posición aislar el cambio y practicarlo con el dedo guía ligado, suelto, con diferentes ritmos y velocidad.

sábado, 12 de marzo de 2016

Dos Tipos de Alumnos frente al Estudio

Lo mejor que le puede pasar a un alumno es que trabaje eficientemente. Su progreso y el ritmo en que consiga resultados significativos dependerá de cómo enfoque el estudio diario.
Banco de imágenes de Intef

Cabe decir que en el aprendizaje de un instrumento musical, el alumno recibe una o dos clases semanales en las que el profesor, aparte de indicarle cómo abordar el trabajo a realizar, le guía de manera que el alumno desarrolle la escucha objetiva, la atención, la autonomía y el criterio, porque sabe que el resto de días el alumno va a convertirse en profesor de sí mismo. Por tanto, el alumno tendrá que aprender a enfocar muy bien cada sesión de estudio para avanzar a buen ritmo. De modo que será de vital importancia que los alumnos aprendan a estar mentalmente alertas en todo momento para, observar, controlar y evaluar todo lo que sucede mientras tocan, y de esta manera puedan identificar los errores, corregir y elegir el método adecuado para dar solución a los pasajes que lo necesiten y en definitiva progresar.
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En mis años como profesora he tenido la oportunidad de ver en mi aula diferentes tipos de alumnos, los responsables, los chapuceros, los que se esfuerzan, los rápidos, los ansiosos, los organizados, los que hacen las tareas en el último minuto, los que quieren figurar, los perfeccionistas, los perezosos... pero sean del tipo que sean podemos agruparlos en dos bloques: los que aprenden profundamente y los que aprenden superficialmente. Estos dos tipos de alumnos se reconocen porque presentan unas características que los diferencian y su retrato podría definirse así:

Alumnos cuyo aprendizaje es profundo
• Aíslan cada problema que encuentran y saben abordarlo de diferentes maneras, ( mano separadas, con ritmos, diferentes articulaciones, tocando sólo las primeras notas de cada tiempo y omitiendo el resto, cambios de posición, comparan las tónicas, etc.)
• Mantienen la mente enfocada mientras estudian dirigiendo desde dentro cada movimiento que realizan.
• Establecen unos objetivos a corto y a largo plazo planificando así su trabajo.
• Manejan la repetición inteligentemente, de manera que absorben el pasaje sin llegar al cansancio muscular ni mental porque tienen imaginación y disponen de muchos recursos para trabajar un mismo problema.
• Saben escuchar y evalúan con una mente abierta.
• Buscan la excelencia.
• Tocan de forma segura y entusiástica.
• Abordan el estudio con ganas, alegría y espontaneidad.

Banco de imágenes de Intef
Alumnos de aprendizaje superficial 
• Repiten los pasajes una y otra vez sin objetivos, pensando que esto solo les va a dar seguridad, cansando inútilmente los músculos y la mente.
• Tocan grandes secciones seguidas y no se detienen en solventar ni pulir los detalles. Se permiten tocar con inexactitudes, pensando que han sido accidentes momentáneos sin importancia.
• La mente está desligada de lo que está ocurriendo por tanto se les escapan errores de ritmo, afinación y sonido.
• No se escuchan correctamente
• Se evalúan esporádicamente. Por tanto, los objetivos no son claros quedando el estudio sin planificar correctamente.
• El estudio es considerado como algo aburrido que se debe soportar.
• Su forma de tocar en público es inexacta e insegura, puede que también sea rígida y mecánica y en muchos casos está llena de ansiedad porque su atención y concentración no han sido entrenadas correctamente.

sábado, 3 de octubre de 2015

Aprender a Estudiar y Estudiar para Aprender

Banco de imágenes Intef
Para aprender cualquier disciplina es necesario estudiar y tener un buen método de estudio que facilite el aprendizaje. Esto significa que el estudio no depende tanto de la cantidad de horas que se practique sino de la calidad que se realice el estudio. Por tanto, se requiere de unas ciertas habilidades de estudio para aprender con un alto rendimiento y lograr con menos esfuerzo y menos pérdida de tiempo los objetivos fijados. Las estrategias que se empleen son de vital importancia para aprender porque organizan, ayudan a pensar, facilitan la observación e invitan al análisis.

 Los maestros que enseñan disciplinas cuyo elemento relevante es la motricidad, nos dan una serie de estrategias acerca de cómo practicar. Desde entrenadores deportivos hasta profesores de instrumentos musicales, todos ellos están de acuerdo en una de ellas, y es que para dominar una destreza y llevarla a su perfección, el entreno o el estudio debe realizarse lento.

En el caso de dominar un instrumento, se trata de poder archivar en nuestra mente cada movimiento y cada paso claramente, es decir, trabajar cada una de las conexiones que implica cada aspecto técnico a aprender, sin dejar lagunas ni aspectos por resolver. Es en este modo lento que podremos ser conscientes y estar atentos a todo lo que ocurre en nuestra práctica y donde se podrá observar cada detalle sin que se escape ninguno por trabajar. Por ejemplo, cuando se produce cualquier imperfección por pequeña que sea se podrá descubrir con facilidad dónde se ha producido y el por qué ha ocurrido, o descubrir qué aspectos pueden estar mejor comparándolos con otros ya bien resueltos. El aprendizaje y las conexiones que se establezcan en nuestra mente serán más profundas, eficientes y duraderas. Es así como los errores se ven como oportunidades para aprender en vez de algo negativo a esconder.

El estudio rápido no deja espacio para pensar, ni observar, ni evaluar, ni analizar bien cada paso que se está dando. Así que en vez de construir un aprendizaje sólido se pierde la oportunidad de entender y aprender, quedando muchos  detalles sin una buena resolución y destrezas sin perfeccionar. Al no haber resuelto correctamente los pasajes, la mente no puede dar órdenes precisas, creando  de este modo dudas y miedos que aparecen especialmente cuando se toca en público o incluso se va arraigando la sensación y la convicción de que se es incapaz de dominar cualquier pasaje que encierre una dificultad.

Por el contrario, al trabajar súper despacio no sólo se practica motóricamente con precisión la destreza que se quiere dominar sino que además se podrá observar con mayor claridad lo que ocurre y evaluar simultáneamente el resultado de dicha práctica y al mismo tiempo darnos instrucciones sobre las pautas a seguir, facilitando con este diálogo íntimo la comprensión de lo que se estudia.

En este enlace se podrán ver varios de los consejos que Itzhak Perlman da acerca de cómo enfocar el estudio


martes, 22 de septiembre de 2015

Comienza un nuevo curso...

Un nuevo curso se estrena, como cada año en estas fechas, nuestra mente está llena de experiencias y recuerdos maravillosos vividos en el verano y que ahora se entremezclan y bailan con lo que imaginamos va a ser este nuevo curso. Un sinfín de emociones y sentimientos nos abordan y nos dan este puntito de nervio necesario para sentir ilusión con el reencuentro de retos nuevos que nos hacen crecer y descubrirnos a nosotros mismos. Seguro que en todo este proceso el esfuerzo estará presente, lo cual no nos debe ni asustar ni desanimar porque nos brinda la oportunidad para poder aprender.
También tendremos interrogantes múltiples sobre el repertorio que vamos a trabajar, los conciertos, los amigos con los que compartiremos horas de música y no se nos olvidan los buenos própositos que nos fijamos para empezar con buen pie.
Es en este punto donde la organización es muy valiosa si queremos que estos propósitos no se pierdan por el camino. Una buena organización del estudio y  un plan del trabajo diario nos ayudarán a conseguir los objetivos fijados. La elaboración de un plan de estudio nos ayudará a enfocar nuestra mente  y nuestra atención, manteniendo así nuestro tiempo de práctica con buena concentración. De este modo, conseguiremos ser más eficientes en nuestras tareas.

Buen curso a todos!



jueves, 19 de marzo de 2015

Encuesta sobre los Hábitos de Estudio

Uno de los objetivos que como estudiantes debemos perseguir es ser eficientes en nuestro trabajo diario. El estudio diario es una continuación de la clase recibida semanalmente por el profesor, en el que el alumno se convierte diariamente en profesor de sí mismo. La sesión de estudio necesita de una mente despierta que controle, juzgue y planifique bien el trabajo. Es un error demasiado frecuente, que los dedos y músculos estén realizando repeticiones mientras que la mente está desligada de lo que está ocurriendo. Nada de lo estudiado así, quedará bien archivado en nuestra mente y, en el peor de los casos, habremos estado practicando para que nos salgan muy bien los errores.

Para que penséis cuál es vuestro estilo de estudio y qué aspectos cambiaríais o cuáles otros adoptaríais, os he preparado esta encuesta para evaluar vuestros hábitos de estudio.