Ayer día 18 de diciembre se celebró en el salón de actos del Conservatorio Adolfo Salazar el Concierto de Navidad. Concierto que se retransmitió en directo por el canal de YouTube y en el que participaron los alumnos: Carlos, Gabriela, Alicia, Laura, Ager y Jimena de la clase colectiva de violín de enseñanzas elementales de la profesora Anna Baget. En esta ocasión, interpretaron Banjo Fiddle de S. Fletcher, Scherzo de R. Pracht y Doll’s March de A. Cofalik.
Esta y las siguientes preguntas serían para reflexionar acerca de lo que aporta cada una de estas dos actividades, si es relevante que el alumno pueda beneficiarse de las dos disciplinas, si una es más importante que la otra, o si está bien sustituir una por otra. La razón de preguntarnos viene dada por las manifestaciones confrontadas que existen sobre las clases colectivas.
Sin duda, elegiría ambas disciplinas. Cada una aporta al alumno experiencias y conocimientos distintos al igual que el enfoque de ambas actividades también lo son.
Se da la circunstancia que, algunos profesores de enseñanzas elementales le dan un valor escaso a la clase colectiva, sustituyendo ésta por la orquesta, dejando así a sus alumnos sin ella. Quizás, los motivos de esta decisión haya que encontrarlos en una falta de reflexión sobre lo que aportan ambas actividades, pensando que, al fin y al cabo, la clase colectiva y la orquesta son lo mismo, que consiste en tocar juntos un repertorio determinado. Otra de las razones que alegan dichos profesores es que no saben cómo realizar una clase de estas características y que además, no tienen horario para realizarla. Sin duda, esta manera de pensar transciende en la elaboración de los currículos de enseñanza. En la actualidad, el currículo de la enseñanza elemental contempla la realización de las clases colectivas, pero esto no sucede así en la enseñanza profesional dejando a la totalidad de los alumnos adolescentes sin estas clases. Mientras, e incluso en la mayor parte de los centros superiores europeos las contemplan y las realizan.
Sin embargo, en el fondo, puede traducirse como una falta de convicción sobre los beneficios que aportan a los alumnos dichas clases. En una clase colectiva, además de tocar juntos, se realizan muchas más actividades encaminadas a motivar y desarrollar en el alumno una serie de capacidades que le preparan para llegar a ser un buen músico. Le da las herramientas necesarias para poder desenvolverse en la música de cámara, orquesta y para tocar en público.
Al haber un número reducido de alumnos con respecto a la orquesta (entre 8-12 alumnos), dichas clases favorece la atención que se le puede prestar a cada uno dentro del grupo, y la agilidad con que se presentan y se llevan a cabo las actividades es mayor. En este marco, los alumnos encuentran el espacio para opinar sobre lo que hacen ellos, lo que hacen los demás, reciben valoraciones de sus compañeros, buscan soluciones entre todos sobre problemas tanto técnicos como musicales, se establecen diálogos y se discute de lo que les interesa y preocupa. Aprenden a escucharse y a escuchar a los demás; esta capacidad es necesaria no solamente para aprender música. Supone además una actitud social muy integradora, ya que escuchar a los demás quiere decir tenerlos en cuenta. Además, aprenden sobre el repertorio representativo del instrumento, acerca de violinistas actuales y de otras épocas, se comparan distintas versiones musicales, se aborda cómo debe ser enfocado el estudio diario para ser eficientes, todo ello encaminado a adquirir un buen criterio y autonomía. Colateralmente, se trabajan actitudes necesarias para el desarrollo personal, tales como, la responsabilidad, paciencia, concentración, comunicación, disciplina, respeto, trabajo en equipo, confianza, observación, atención, conocimiento de uno mismo, ...
Es por todo ello que animo a todos los profesores a que exploren y disfruten realizando estas clases que tanto aportan a nuestros jóvenes violinistas y que también las realicen para los alumnos de enseñanzas profesionales, aunque no estén contempladas en el currículo, si no se pueden llevar a cabo todas las semanas, siempre se encontrarán momentos oportunos para realizarlas.
Fin de semana impartiendo clases en el conservatorio de Zamora. Fue un placer enseñar a estos jóvenes talentosos de grado elemental y profesional y compartir las enseñanzas con sus profesores. Fueron unas jornadas intensas entre clases individuales y colectivas.
El conservatorio profesional de Zamora ha organizado el fin de semana 10-12 de febrero un curso de violín impartido por la profesora Anna Baget. El curso está dirigido a los alumnos de violín del centro en el que participarán en clases individuales y colectivas.
Este fin de semana estuve enseñando en la Escuela Sentir L'Aula de Guadassuar, Valencia. Me encontré con un grupo de alumnos estupendos, motivados y felices con cada propuesta de trabajo que les sugería. Unos padres muy implicados en la educación de sus hijos que, no sólo asistían a la clase de sus hijos sino también se quedaban a escuchar las clases de los demás niños, todos esperando su turno muy atentos de lo que ocurría en clase, en un ambiente distendido pero a la vez riguroso.
Pude observar como los padres tomaban notas o con la cámara en la mano grababan las clases para ayudar a recordar a sus hijos lo que se había trabajado y les sirviera de ayuda en el estudio diario.
No cabe duda que esta convivencia y buen ambiente para el aprendizaje no se crea solo.
El responsable de este buen hacer lo encontramos en Nico Bay, un profesor entusiasta que está llevando una muy buena labor en su comunidad. Fueron dos días muy intensos de clases y muchas horas enseñando a alumnos tanto del nivel elemental como del profesional.
A parte de las clases individuales, se realizaron varias clases colectivas con los dos niveles de alumnos, trabajando un repertorio variado. El curso se cerró con un concierto en el Auditorio en el que participaron todos los alumnos integrantes de las clases colectivas en el que se demostró la seriedad con que se trabaja, el entusiasmo y las enormes ganas de aprender de los alumnos.
Este próximo fin de semana 15 y 16 de mayo impartiré un curso de Violín en Sentir L'Aula, Valencia para los alumnos de enseñanzas profesionales donde recibirán clases individuales y colectivas.
Concierto monográfico del CPM Adolfo Salazar, celebrado ayer sábado 5 de diciembre de 2015 en el Palacio Cibeles de Madrid en el ciclo educativo "Los Jóvenes a Escena" organizado por la Fundación Piu Mosso.
Participaron en este concierto: Quinteto Penta Ventus, (de viento), Golden String Quartet (cuarteto de violines), Cuarteto de CuerdaS al Azar (de Guitarras, Quinteto Argüelles ( cuarteto de cuerdas con piano) y el Ensemble de Violines directora Anna Baget y pianista Ana Jovanovic representando así a todos los departamentos instrumentales del conservatorio.
El Ensemble de Violines que ocupó la segunda parte del concierto actuaron en grupo interpretando obras de Dvorak, Copland, Gershwin, Dinicu, Mendelssohn intercalando solistas, María Espino interpretó Danza de la Vida Breve de Falla, Sara Valencia el Capricho nº 9 de Paganini, y Paul Rodríguez Sonata nº 2 de Ysaye sus movimientos Obsession y Danse des Ombres.