sábado, 3 de octubre de 2015

Aprender a Estudiar y Estudiar para Aprender

Banco de imágenes Intef
Para aprender cualquier disciplina es necesario estudiar y tener un buen método de estudio que facilite el aprendizaje. Esto significa que el estudio no depende tanto de la cantidad de horas que se practique sino de la calidad que se realice el estudio. Por tanto, se requiere de unas ciertas habilidades de estudio para aprender con un alto rendimiento y lograr con menos esfuerzo y menos pérdida de tiempo los objetivos fijados. Las estrategias que se empleen son de vital importancia para aprender porque organizan, ayudan a pensar, facilitan la observación e invitan al análisis.

 Los maestros que enseñan disciplinas cuyo elemento relevante es la motricidad, nos dan una serie de estrategias acerca de cómo practicar. Desde entrenadores deportivos hasta profesores de instrumentos musicales, todos ellos están de acuerdo en una de ellas, y es que para dominar una destreza y llevarla a su perfección, el entreno o el estudio debe realizarse lento.

En el caso de dominar un instrumento, se trata de poder archivar en nuestra mente cada movimiento y cada paso claramente, es decir, trabajar cada una de las conexiones que implica cada aspecto técnico a aprender, sin dejar lagunas ni aspectos por resolver. Es en este modo lento que podremos ser conscientes y estar atentos a todo lo que ocurre en nuestra práctica y donde se podrá observar cada detalle sin que se escape ninguno por trabajar. Por ejemplo, cuando se produce cualquier imperfección por pequeña que sea se podrá descubrir con facilidad dónde se ha producido y el por qué ha ocurrido, o descubrir qué aspectos pueden estar mejor comparándolos con otros ya bien resueltos. El aprendizaje y las conexiones que se establezcan en nuestra mente serán más profundas, eficientes y duraderas. Es así como los errores se ven como oportunidades para aprender en vez de algo negativo a esconder.

El estudio rápido no deja espacio para pensar, ni observar, ni evaluar, ni analizar bien cada paso que se está dando. Así que en vez de construir un aprendizaje sólido se pierde la oportunidad de entender y aprender, quedando muchos  detalles sin una buena resolución y destrezas sin perfeccionar. Al no haber resuelto correctamente los pasajes, la mente no puede dar órdenes precisas, creando  de este modo dudas y miedos que aparecen especialmente cuando se toca en público o incluso se va arraigando la sensación y la convicción de que se es incapaz de dominar cualquier pasaje que encierre una dificultad.

Por el contrario, al trabajar súper despacio no sólo se practica motóricamente con precisión la destreza que se quiere dominar sino que además se podrá observar con mayor claridad lo que ocurre y evaluar simultáneamente el resultado de dicha práctica y al mismo tiempo darnos instrucciones sobre las pautas a seguir, facilitando con este diálogo íntimo la comprensión de lo que se estudia.

En este enlace se podrán ver varios de los consejos que Itzhak Perlman da acerca de cómo enfocar el estudio


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