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miércoles, 5 de diciembre de 2018

Sí a los nervios escénicos




La ansiedad

El miedo escénico es uno de los elementos más destructivos en la actuación en público. Se le culpa a los nervios, pero su raíz está en las inseguridades que desarrollan algunos músicos, otros artistas y personas que se exponen ante un público. Por parte de quienes padecen problemas de ansiedad escénica existe la certeza que representa una deficiencia, es algo que incomoda y avergüenza por demostrar inseguridad física y mental. Los síntomas de la ansiedad son varios, en general se siente una falta de confort físico, tales como: tener las manos frías o sudorosas, agarrotamiento, temblor en manos o piernas, boca seca, dolor de estómago, se dispara la adrenalina, se acelera la respiración y el pulso cardiaco, entre otras. Bajo esta situación, los músicos tienen que tocar pasajes complicados, lo que aumenta la sensación de ansiedad. Se podría decir que, el miedo escénico es simplemente una exageración de estos síntomas.

Resulta oportuno aclarar aquí la diferencia entre ansiedad y miedo. Cuando lo que se experimenta es un estado de miedo, su desencadenante es sobre algo específico, existe un peligro real y es fundamental para la supervivencia. En cambio, la ansiedad es una reacción sobre algo más vago, es un sentimiento de incertidumbre y falta de seguridad frente al peligro.

El peligro es el recital en sí mismo

La ansiedad es un estado inherente al ser humano. Tener nervios ante una exposición pública es normal y muy beneficioso. Estar ansioso por tocar crea una cierta fuerza conductora que es positiva para el músico. Donde la ansiedad empieza a ser un problema es cuando la actuación en público se visualiza como un peligro y los nervios no se pueden controlar, convirtiendo la experiencia del escenario en una pesadilla, por no saber revertir la energía generada por la adrenalina en algo positivo.

Ante la expectativa de una exposición pública, empiezan a surgir preguntas, tales como: si me saldrá bien la audición, el concurso, el examen, si me cogerá este buen profesor, etc; de este modo, se van creando los primeros miedos e inseguridades. En el caso de algunos violinistas solistas, aparecen varios miedos referidos a la técnica: en los pasajes rápidos, en las posiciones agudas, si el sonido será lo suficiente potente, si se acertarán los cambios de posición lejanos, si fallará la memoria, si se estará cómodo con el instrumento, etc. Incluso, se dan casos de violinistas que experimentan la sensación de como si se les fuera a caer el violín o el arco. Las causas de la ansiedad pueden ser varias y se pueden agrupar en tres categorías: Físicas, Mentales y Sociológicas.

Los músicos ante su público 

Los violinistas como músicos y artistas que son, trasmiten las obras maravillosas compuestas por los grandes músicos y por tanto, se les presume unas capacidades extraordinarias como, la creatividad, imaginación, arte que les convierte en personas que conectan, comunican y hacen vibrar al público.

Cada vez hay menos de estos artistas. Quizá, esta escasez haya que encontrarla en las aulas, que por parte de padres y educadores demandan mayor éxito y perfección técnica dejando de lado la parte artística e imaginativa, de disfrute y comunicación del alumno. El mundo de los músicos está impregnado de continuas conductas competitivas que hace que trasciendan al público. Así, estos en lugar de disfrutar el concierto, van a juzgar y a comparar. Sólo hay que ver la actitud que tiene el público que asiste al teatro o el que que asiste a un concierto de música clásica. El público de música clásica viste muy rígido y formal, está serio y circunspecto mientras que el del teatro está allí para disfrutar y esto se ve también en la forma exterior de expresarse.

Claves para gestionar positivamente los nervios

Aunque la situaciones son únicas e incomparables, nos puede dar una clave la actitud que adoptan los violinistas gitanos húngaros. ¿Por qué no se les ve angustiados, y demuestran placer al tocar? Una respuesta puede ser porque no tienen más obligación que la de comunicar. Están libres del comercio musical y no han estudiado con métodos rígidos, su 
postura es flexible, no hay rigidez ni estatismo porque tocan con total libertad de movimiento, la música les sale del cuerpo al tener un gran impulso rítmico que nace de dentro y que se convierte en energía expresiva

Establecer un equilibrio corporal, fluidez de movimientos junto con un buen ritmo

Al hilo del párrafo anterior, una de las prioridades que hay que enseñar a los alumnos será la de establecer, desde el comienzo, una posición equilibrada con el instrumento que genere la libertad de movimientos. Se deberá prestar atención y revisar continuamente la colocación del violín y la postura corporal para que esté flexible. Cuando el cuerpo adopta una postura rígida origina tensión y puede ser uno de los motivos de la aparición de la ansiedad. La finalidad será conseguir que el instrumento sea como una prolongación del cuerpo, que no necesite ser sujetado, sino que se toque a través de él. Simultáneamente con la adquisición de una buena posición con el instrumento, se educará al alumno para que logre un buen pulso y un dominio del ritmo; para que consiga una buena coordinación, respiración y origine un buen impulso musical desde su interior. El equilibrio corporal, el estudio del movimiento y la educación rítmica son la base para un buen desarrollo técnico y musical, tal como expone Paul Rolland en su método “The Teaching Action in Violin Playing”. Del mismo modo, como dice Kato Havas, cantar ayuda a relajar la tensión y a controlar la ansiedad, además de ser un buen recurso que nos conduce a nuestro interior donde se genera el impulso musical. Cantar es el camino para hacernos músicos primero y luego violinistas.

La atención y la concentración como base para mantenerse enfocado

Poseer buenos hábitos de estudio es importantes para dominar un instrumento y por tanto, rebajar la tensión que se experimenta al tocar en público. El estudio debe ser regular, de nada sirve estudiar un día mucho y los días siguientes nada. La regularidad le va a dar al estudiante control y un buen desarrollo en el aprendizaje de su instrumento. La planificación del trabajo diario no sólo deberá constar del estudio dirigido a dominar el instrumento y el estudio de la música a interpretar, sino también deberá dedicar un tiempo al entrenamiento de la interpretación, donde se trabaje la representación tal como se desea hacerla en público. Un buen recurso será grabarse en audio o en vídeo con regularidad.

Es conveniente, tanto en la sesión de práctica como durante las clases que se reciban, mantener un buen estado de atención para analizar y extraer información de todo lo que ocurre, no dejando pasar errores sino identificando cada uno de ellos, sabiendo por qué ocurren y buscando soluciones. Este tipo de  enfoque en el estudio diario es un buen entreno para el desarrollo de la concentración y para mantenerse enfocado en la tarea. Además, el desarrollo de esta capacidad es de gran importancia en la actuación en público. Las personas que demuestran no tener miedo escénico están concentradas en dar, tienen mucha disciplina mental y física y gran precisión técnica. Si bien es cierto, la concentración no aparece de la nada, esta deberá ser trabajada a lo largo de cada clase y cada sesión de práctica. Cabe mencionar también que, es de vital ayuda tocar frente a los compañeros de clase regularmente, porque permite a los alumnos conocer y medir el grado de seguridad que hay que tener para salir y tocar en público.

Comunicación y autenticidad

Frecuentemente, se ocupa la mente en pensamientos negativos que no ayudan a estar enfocado en la música, ni tampoco en lo que se tiene que comunicar, como por ejemplo: luchar por no estar nervioso, que no suden las manos, estar pendiente del qué dirán, las críticas, querer tener éxito, etc.; en vez de enfocar la mente en la música y dejar que la mente y el cuerpo entren en sintonía con la expresión y la belleza de la música que se va a interpretar. Otras interferencias que suelen aparecer son pensamientos tales como, que se van a fallar tales o cuales pasajes, restando confianza y creando inseguridades. Generalmente, si se ha trabajado la obra a conciencia, si los pasajes salen satisfactoriamente, si están seguros y no hay dudas sobre ellos, no deberían aparecer problemas en público. No obstante, ayuda aceptar que los errores pueden aparecer, sólo hay que entender que de los errores aprendemos porque nos proporcionan información para seguir mejorarando todos los días. Si ocurren, no deberían magnificarse ni darles una importancia exagerada. Desde luego, no se puede salir a escena pensando sólo en la parte mecánica. A parte de la preparación técnica exhaustiva, la preparación también tiene que ser musical. Se debe conocer bien la obra, su estructura, los recursos expresivos que la obra plantea, cómo y qué se quiere comunicar en cada momento. En este mismo sentido, trabajar en la propia expresión y entendimiento de la obra es esencial para que el resultado sea auténtico y se toque con mayor convicción y libertad. Por el contrario, copiar versiones de otros sólo crea en los alumnos inseguridades y falta de confianza en la capacidad creativa de ellos mismos

Lo importante no es uno mismo, es la música

Cabe agregar que, el crecimiento técnico y musical está relacionado con la imagen que se tenga de uno mismo; cuanto más ajustada se tenga esta imagen personal, tanto mejor se enfocará el trabajo y se avanzará en la línea correcta. La aceptación de lo que se es sin pretender dar una imagen equivocada de lo que no se es, ayuda no sólo a aceptarse sino también a aceptar que siempre hay alguien mejor. Esto es relevante cuando hay que exponerse en público; en el momento de la actuación, no hay que demostrar nada, tan solo dirigir el pensamiento hacia el objetivo que es la música, dar, comunicar y emocionar. Con esta intención será más fácil mantenerse enfocado y se dejará de estar pendiente de uno mismo.

Podríamos relacionar este pensamiento con el concepto de la escucha de nuestra voz interior. Kato Havas, en su libro “Stage Fright”, lo expresa del siguiente modo: “La escucha interior se produce siempre un paso por delante del momento actual de lo que se está tocando. Esto origina que la mente esté ocupada conjugando la información que ha sido absorbida y recogida en la imaginación sobre la obra. Por tanto, la escucha y su naturaleza creativa va siempre por delante del tocar”. Cuanto más se utilice la escucha interior tanto más se aprende a olvidarse de cuestiones superfluas, tales como, mi técnica, mi sonido, las impresiones que los demás tienen sobre mi manera de tocar, el éxito, etc., hasta que uno llega a olvidarse de si mismo en favor de la música.

Conclusión 

Son varias las causas y las razones que aparece el miedo escénico y cada persona puede tener las suyas propias. Aquí, sólo se ha visto algunas de las causas posibles, quizás las más comunes. No obstante, podremos erradicar el miedo escénico canalizando adecuadamente la energía y así cumplir con nuestro objetivo, a saber, dar a la gente que nos escucha, a través de la música, una comprensión de ellos mismos, y elevarlos estética y emocionalmente en el disfrute de la música.
Finalmente, diremos que los nervios deberían ser nuestros aliados y darles la bienvenida cada vez que aparecen al tocar públicamente. Son positivos y una fuente de energía en el momento del escenario, nos dan vigor y fortaleza para tocar, nos hacen estar alertas y muy sensibles a la música.

Lecturas recomendadas

ROLLAND, PAUL. (1974,1986) The Teaching Action in String Playing. University of Illinois String Research Project. USA: Boosey and Hawkes

KATO HAVAS (1973) Stage Fright its Causes and Cures With Special Reference to Violin Playing. London: Bosworth & Co. Ltd

FERNANDO RAMOS LEAL, Cómo Superar el Miedo Escénico para Músicos. Publicado por Jesús Fernández, Deviolines.com

domingo, 31 de diciembre de 2017

Estrategias para una buena postura



Para que la técnica y la música que se interprete sea correcta, nuestro cuerpo tiene que adoptar una postura equilibrada y libre de tensiones, favoreciendo que cada parte del cuerpo se pueda mover en todo momento. La carencia de movimiento crea tensión. Muchos de los problemas técnicos tienen su origen en una deficiente postura y equilibrio corporal. 

La Postura es una parte de la técnica que se irá ajustando a medida que se van añadiendo nuevos conocimientos y movimientos a los ya incorporados. Por tanto, su revisión será continua. Especial atención se hará en los primeros cursos de grado profesional cuando los alumnos adolescentes entran en el período de crecimiento, muchos de ellos crecen muy rápido y este cambio brusco hace que deban ajustarse a las nuevas medidas, distancias, los brazos se alargan y todo es un poco diferente con respecto a etapas anteriores, las percepciones cambian. Con el crecimiento también se ha de sumar el cambio de instrumento por otro mayor, que los alumnos necesitarán adaptarse a él.



Para sentar la base de una buena técnica, los alumnos deberán tomar conciencia de su postura  revisando continuamente lo siguiente:

  • Tocar con la mejor postura...buena colocación de los pies, rodillas relajadas.
  • Tocar con la mejor posición de la cabeza, cuello y hombros.
  • Tocar de pie con una posición de la espalda activa.
  • Tocar e ir cambiando el peso de un pie a otro.
  • Tocar sintiendo el peso del brazo derecho y manteniendo relajado todo el brazo, la mano, los dedos y en especial el pulgar.
  • Tocar manteniendo el brazo izquierdo y el pulgar relajados.
  • Equilibrio correcto de la mano derecha en el talón y en la punta.
  • Equilibrio correcto del brazo, mano y dedos izquierdos
  • Correcta posición de la mano izquierda en el violín.
  • Mantener la boca y la lengua relajadas.
  • Tocar  levantando y dejando caer la cabeza suavemente.
  • Tocar moviendo la cabeza lentamente de derecha a izquierda.
  • Pensar en los aspectos que tu profesor te dice para mejorar.
  • Pensar en los aspectos que tú quieres mejorar.


martes, 23 de mayo de 2017

Estrategias de Estudio: Ritmo

Cuando existe un pasaje dentro de las obras o estudios que contiene un problema rítmico, podemos abordarlo de diferentes maneras para comprenderlo y solucionarlo. Aquí dejo algunas sugerencias de cómo estudiar dicha problemática.

1- Dividir por tiempos los sitios donde hay un problema rítmico en la partitura.
2- Cantar el pasaje marcando los tiempos del compás, dirigiendo o haciendo palmas.
3- Tocar el ritmo en una cuerda al aire.
4- Tocar el ritmo en una cuerda al aire y marcar el ritmo con el pie en los pulsos.
5- Tocar el ritmo en una cuerda al aire y contar en voz alta los pulsos, 1,2,3
6- Tocar el ritmo en las diferentes cuerdas al aire en el que aparece el pasaje.
7- Tocar el ritmo en las diferentes cuerdas al aire en el que aparece el pasaje y marcar las subdivisiones con el pie.
8- Tocar el pasaje con las notas pero, transformando los valores de las notas a un valor más lento, con metrónomo. Si el pasaje está en semicorcheas y corcheas, tocarlo en corcheas y negras.
9- Tocar igual que el ejercicio anterior contando en voz alta cada pulso.
10- Tocar sólo las notas donde cae el pulso.
11- Tocar sólo las notas donde cae la subdivisión del pulso.
12- Tocar sólo las notas que forman un tiempo y la primera nota del siguiente pulso y colocar una pausa. Repetir la fórmula para cada pulso.
13- Tocar el pasaje con las figuras escritas y contar los pulsos ( 1,2,3 )
14- Tocar el pasaje con las figuras escritas y contar los pulsos subdividiendo ( 1y2y3y )
15- Tocar el pasaje con el metrónomo en el pulso.
13- Tocar el pasaje con el metrónomo en la subdivisión del pulso.
16- Tocar con diferentes ritmos para la coordinación entre las dos manos. (Largo-Corto; Corto-Largo; Largo Corto Corto; Corto Largo Largo; etc.) Aplicar diferentes ligaduras.