sábado, 12 de marzo de 2016

Dos Tipos de Alumnos frente al Estudio

Lo mejor que le puede pasar a un alumno es que trabaje eficientemente. Su progreso y el ritmo en que consiga resultados significativos dependerá de cómo enfoque el estudio diario.
Banco de imágenes de Intef

Cabe decir que en el aprendizaje de un instrumento musical, el alumno recibe una o dos clases semanales en las que el profesor, aparte de indicarle cómo abordar el trabajo a realizar, le guía de manera que el alumno desarrolle la escucha objetiva, la atención, la autonomía y el criterio, porque sabe que el resto de días el alumno va a convertirse en profesor de sí mismo. Por tanto, el alumno tendrá que aprender a enfocar muy bien cada sesión de estudio para avanzar a buen ritmo. De modo que será de vital importancia que los alumnos aprendan a estar mentalmente alertas en todo momento para, observar, controlar y evaluar todo lo que sucede mientras tocan, y de esta manera puedan identificar los errores, corregir y elegir el método adecuado para dar solución a los pasajes que lo necesiten y en definitiva progresar.
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En mis años como profesora he tenido la oportunidad de ver en mi aula diferentes tipos de alumnos, los responsables, los chapuceros, los que se esfuerzan, los rápidos, los ansiosos, los organizados, los que hacen las tareas en el último minuto, los que quieren figurar, los perfeccionistas, los perezosos... pero sean del tipo que sean podemos agruparlos en dos bloques: los que aprenden profundamente y los que aprenden superficialmente. Estos dos tipos de alumnos se reconocen porque presentan unas características que los diferencian y su retrato podría definirse así:

Alumnos cuyo aprendizaje es profundo
• Aíslan cada problema que encuentran y saben abordarlo de diferentes maneras, ( mano separadas, con ritmos, diferentes articulaciones, tocando sólo las primeras notas de cada tiempo y omitiendo el resto, cambios de posición, comparan las tónicas, etc.)
• Mantienen la mente enfocada mientras estudian dirigiendo desde dentro cada movimiento que realizan.
• Establecen unos objetivos a corto y a largo plazo planificando así su trabajo.
• Manejan la repetición inteligentemente, de manera que absorben el pasaje sin llegar al cansancio muscular ni mental porque tienen imaginación y disponen de muchos recursos para trabajar un mismo problema.
• Saben escuchar y evalúan con una mente abierta.
• Buscan la excelencia.
• Tocan de forma segura y entusiástica.
• Abordan el estudio con ganas, alegría y espontaneidad.

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Alumnos de aprendizaje superficial 
• Repiten los pasajes una y otra vez sin objetivos, pensando que esto solo les va a dar seguridad, cansando inútilmente los músculos y la mente.
• Tocan grandes secciones seguidas y no se detienen en solventar ni pulir los detalles. Se permiten tocar con inexactitudes, pensando que han sido accidentes momentáneos sin importancia.
• La mente está desligada de lo que está ocurriendo por tanto se les escapan errores de ritmo, afinación y sonido.
• No se escuchan correctamente
• Se evalúan esporádicamente. Por tanto, los objetivos no son claros quedando el estudio sin planificar correctamente.
• El estudio es considerado como algo aburrido que se debe soportar.
• Su forma de tocar en público es inexacta e insegura, puede que también sea rígida y mecánica y en muchos casos está llena de ansiedad porque su atención y concentración no han sido entrenadas correctamente.

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